05/07/2011

Un experimento

Este post se lo debo enteramente a uno de los grupos de estudiantes que tengo. Sólo faltan dos sesiones para acabar el trimestre y les pedí que me sugirieran algo que querían repasar o alguna de las cosas en las que sentían que haría falta refuerzo. Para mi sorpresa me dijeron que lo que querían era HABLAR.

Después de negociar un rato sobre como podíamos tratar algún tema para charlar entre todos decidimos organizarlo así:

Cada uno prepararía una presentación cortita de un tema que les interesara y que luego íbamos a poner en común en el grupo.

 Les sugerí que prepararan un glosario pequeño de expresiones o vocabulario que pudieran servir a los compañeros sobre el tema que iban a presentar y ahí quedó todo.

Ni que decir tiene que a la semana siguiente me llevé unas cuantas actividades preparadas porque no tenía mucha confianza en como podían salir las cosas. Para mi sorpresa la sesión resultó ser interesantísima, todos los alumnos habían dedicado mucho tiempo a preparar algo. Los temas que eligieron eran variados y muy interesantes: Wimbledon, la foto de la mujer afgana, una receta tailandesa, unos cuentos mitológicos mayas, la Duquesa de Alba  ¿qué más se puede pedir?

Salí de la clase orgullosísima, y ellos participaron más que nunca.

Preparar una clase así puede funcionar o no dependiendo de las aportaciones pero merece la pena probar, y yo una vez más aprendí mucho de mis alumnos. ¡Qué profesión tan completa es ésta!

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