11/04/2011

En capilla

Hay un tema que me viene rondando y que no me animaba a compartir por que es un tanto personal pero a lo mejor lanzado el post resulta que algún otro profesor quiere compartir su experiencia.
Se trata de mi pequeño ritual pre-clase. He desarrollado una especie de ceremonia que pongo en práctica antes de empezar con los alumnos, al principio empecé por respirar un par de veces profundamente como para ponerme en marcha. Después, sin querer, incorporé una especie de oración para abrir bien mis ojos, mis oídos y aclarar mi voz. Puede parecer esotérico pero es algo que me funciona completamente como para "salir a escena". Tengo algún alumno que viene a casa justo cuando acabo de acostar a las niñas, después de haberme peleado un rato por dos trozos de tortilla, por que la pasta de dientes pica demasiado y porque la luz del baño no se quede encendida necesito esta especie de limpieza para recibir a mi alumno en plenas facultades.

Si llego corriendo a una clase, entro tarde porque el tren estuvo parado en Clapham Junction al final me quedo con la sensación de que he ido precipitada, no les escucho bien, tengo que repetir las cosas porque las digo demasiado deprisa,...

Así que mi pequeño ritual me ayuda a !"estar presente"!. En realidad cualquier tipo de profesión tiene un momento de recogimiento previo, el cirujano se lava las manos, el pintor se pone su ropa de trabajo, prepara a su modelo, algunos futbolistas besan el terreno del campo,...y no es que yo cierre los ojos y me ponga en trance, simplemente vacío la cabeza de pensamientos durante unos segundos y siento que físicamente estoy ahí para compartir un rato muy valioso con mis alumnos.

En realidad estos minutos de recarga de batería son necesarios para casi todo lo que emprendemos a lo largo del día que requiere nuestra atención y todos nuestros sentidos. Mi experiencia personal es que cuando hago las cosas así aunque me salen mejor me canso menos. Os invito a que lo probéis. A lo mejor ya tenéis un ritual!, yo tenía un compañero al que le conté lo que hacía y me miró con los ojos como platos, y yo le dije, ¿no te gusta a ti leer un ratito El País en la sala de profesores justo antes de entrar? Hombre, tal y como están las cosas, leer la prensa no es algo que permita "vaciarse" demasiado pero es una forma como otra cualquiera de dejar atrás las cosas del día y empezar la clase fresquito.

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