17/03/2011

Método, te quiero

Cuando por primera vez me presentaron los diferentes métodos, o algunos de los principales que se utilizan para enseñar una segunda lengua entré en shock. De modo bastante inteligente el profesor, previamente, nos pasó un pequeño cuestionario con el que cada uno de los alumnos nos auto-evaluábamos dándonos una puntuación. Con esta puntuación nos situábamos en una línea entre dos extremos que serían el método más gramatical y el más “comunicativo”. Para sorpresa de todos, nuestra “idea” del método ideal era muy diferente. Casi todas las personas tenemos una experiencia personal en el aprendizaje de idiomas que ha modelado nuestra noción de cómo se debe o no se debe enseñar.  Es bastante humano pensar que lo que nos funciona a nosotros les debería funcionar a los demás ¿no?

Pues hay un montón de personas que han dedicado horas y horas a encontrar métodos que pudieran servir al mayor número de personas. Y los que podemos disfrutar de todos estos estudios ¿tenemos que elegir uno u otro método? Tengo que confesar que, por mi carácter, me he casado con unos tres o cuatro métodos a lo largo del tiempo, y no eran amores de verano sino bastante reflexivos aunque muy apasionados.

 Primero conocí a Comunicativo, que se las prometía liberal, le gustaban los juegos de rol, me hablaba siempre en su lengua y prefería evitar las conversaciones serias, no me corregía mucho y me dejaba siempre expresar mi opinión aunque hablara como los indios. Al final me cansé de Comunicativo, sentí que la relación no avanzaba,…
Al poco tiempo entró en mi vida el enfoque por Tareas pensé que podía darme justo el punto que me faltó con Comunicativo, aunque también era divertido hacíamos planes concretos para aprender cosas juntos y me hice experta en algunos temas con él, pero, no sé, me parecía algo irreal y un poco atomizado.  Mi amiga estaba saliendo con un Audio-Bilingüe que era un marine americano un poquito repetitivo, el caso es que mi amiga lo que aprendió con el marine lo decía a la perfección pero cuando la sacaba de lo que le enseñaba el yankee no daba pie con bola, la pobre. Estuve tonteando con el Directo que tenía mucha energía y me preguntaba muchas cosas, a veces me dejaba agotada, Directo, venga a hablar, venga a hablar y con el librito siempre en la mano. La verdad es que tras la experiencia con Directo, pensé en estabilizarme para descansar, y encontré a Gramático, con sus reglas, sus ejercicios. A veces era un poco aburrido pero me recordaba a mi padre, Gramático, me escribía cartas con listas muy largas y nunca pasaba a un tema sin que estuviera resuelto el anterior,…al final me cansé….Léxico fue mi último amor, nunca hubiera pensado enamorarme de alguien así pero me engatusó con su lógica aplastante y su practicidad. Con Léxico andaba siempre paseando con el diccionario en la mano aunque también me enseñaba materiales auténticos y me dejaba descubrir las cosas por mi misma, tenía su aquel, Léxico, pero entonces empecé a echar de menos a los otros. Ayyy, todos tenían sus cositas buenas, lo bueno es que de todas estas experiencias aprendí mucho y ahora... voy a ser mamá de un nuevo método, todavía no le he puesto nombre y !no sé quien es el padre!

2 comments:

  1. ¡Ana, me ha encantado,una forma muy ingeniosa y divertida de presentar los distintos métodos! Es difícil realmente decantarse por uno, y es que, como diría mi madre "son bellezas distintas"

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  2. Buenas, Anita!!
    Me está encantando tu blog. Resulta muy curioso e interesante, incluso para los que no nos dedicamos a este tema.
    Enhorabuena!!
    Espero que estéis todos bien. Mil besos desde España!!

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