02/03/2011

La hucha del vocabulario

No hay un dato oficial, o yo no lo he encontrado, sobre el número de palabras que tiene el castellano. Algunas fuentes fiables hablan de hasta 800.000 palabras que es una cifra que dobla las que han estimado que tiene la lengua inglesa, una barbaridad en cualquier caso. No es el objetivo de este post desanimar ni a alumnos ni a profesores sino solamente llamar la atención sobre el hecho de que el vocabulario es importante. No soy yo de casarme con enfoques, ni léxico, ni comunicativo, ni por tareas,...sino más bien de mezclarlos todos como me parece que más puede servir a los alumnos. Pero si que es verdad una cosa que dicen los partidarios del enfoque léxico y es que si yo digo "hoy discoteca noche amigos" probablemente un castellano parlante puede entender que mi intención es ir a la discoteca con mis amigos por la noche.


 El "tarzán approach", sirve para que prestemos un poco de atención a la necesidad de que los alumnos memoricen, manejen agrupen palabras que puedan ayudarles a expresarse. Para enriquecer el vocabulario hace falta leer, practicar en casa y todas esas cosas que un alumno ideal en un mundo ideal podría hacer pero que en realidad no suelen ocurrir. ¿Cómo podemos forzar un poquito a los alumnos a que memoricen o amplíen su vocabulario? Generalmente de diez palabras que se introducen en una clase dicen los estudiosos que los estudiantes recuerdan una solamente. Es descorazonador, ¿no? pues ante un dato así solo queda ser muy pesada, como yo. Es necesario, ponerse en la piel del alumno,que después de oír un montón de palabras "padre", "madre", "hermano", "cuñado", "suegra" a duras penas recuerda un par de ellas. Los estudiantes necesitan "digerir" y "reposar" la información, hay que ayudarles con revisiones y tratando de sacárselas con sacacorchos. Muchas veces creen que no se acuerdan de algo y con un empujoncito acaban recordándolas y es bueno aprovechar estas oportunidades de que fijen una palabra antes de decírselas directamente.

  • Una forma de prestar algo de atención al vocabulario sin que interfiera o ralentice demasiado el curso de la clase es una idea muy interesante que nos sugirió en un curso una experimentada profesora de origen checo. Ella utilizaba una especie de hucha del vocabulario con los alumnos donde se iban introduciendo las palabras nuevas que iban apareciendo en cada sesión. Para alimentar la hucha de forma ordenada la profesora puede entregar los papelitos a los alumnos que , antes de meterlos en la hucha, deben escribir la traducción por el reverso. Periódicamente, a final de cada mes, por ejemplo, se puede hacer una ronda de vocabulario que consiste en que cada alumno coja un papelito de la hucha y construya una frase.
  • Otro recurso que utilizaba una amiga era pedir a cada alumno que dijera una palabra que había aprendido antes de salir de la clase.

Al principio puede aparecer forzado introducir estas rutinas pero una vez que están instauradas a los alumnos les gusta tener pequeños ritos en la clase y más aún si les sirven para aprender: palabras, palabras y más palabras.

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